"El Infantil D consiguió un valioso punto ante un rival que contaba con numerosos jugadores de segundo año entre los integrantes de su plantilla. Mati en una acción individual y Pablo Ordóñez en un lanzamiento de falta directa fueron los encargados de conseguir los dos primeros goles de nuestro equipo en nuestro debut oficial en 2ª División, sin embargo, el mérito de este primer punto residió en la concentración, la seriedad y el buen hacer de los dieciséis futbolistas que hoy defendieron la camiseta del CDF Tres Cantos en la primera jornada de liga."
Alineación (1-4-1-4-1): Alberto Aramburu (POR); Nabor Pérez (CEN), Alexander Pilicita (CEN), Pablo Morales (LAT IZDO), Álvaro Fuentes (LAT DCHO); Pablo Romero (MED), Alejandro Pérez (C) (MED), Youssef Alonso (MED), Matías Velasco (INT IZDO), Álvaro Mateos (INT DCHO); Héctor Polo (DEL).
También jugaron: Pablo Ordóñez (min 35, sustituyendo a Pablo Romero), Guillermo Sánchez (min 35, sustituyendo a Youssef Alonso), Marcos Hernández (min 39, sustituyendo a Alberto Aramburu), Jorge Ros (min 42, sustituyendo a Pablo Morales) e Iván Garea (min 42, sustituyendo a Pablo Morales).
Goles: 1 - 1 Mati (min 38), 2 - 2 Pablo Ordóñez (min 53).
Campo: Foresta "A", Tres Cantos.
Hora de comienzo del partido: 13:37
Jornada: 1ª
Puntuación del equipo: 6,5/10
Goles: 1 - 1 Mati (min 38), 2 - 2 Pablo Ordóñez (min 53).
Campo: Foresta "A", Tres Cantos.
Hora de comienzo del partido: 13:37
Jornada: 1ª
Puntuación del equipo: 6,5/10
Después de realizar una pretemporada de casi un mes y medio de duración, el infantil "D" estaba ansioso por comenzar el campeonato de liga. Conscientes de nuestras carencias y también de nuestras virtudes, el partido estaba condicionado por la ausencia de algunos de nuestros futbolistas. A pesar de esta circunstancia los jugadores conocían al rival al que nos enfrentábamos, dado que la semana anterior nos habíamos medido a ellos con un resultado desfavorable de 2-3.
Nuestra idea era generar situaciones de superioridad numérica en el centro del campo. Pablo Romero ocupó una posición híbrida entre el centro de la defensa y el centro del campo, desempeñando un rol de recuperador que consistía en interceptar pases y acciones ofensivas entre líneas. A su vez, Alejandro Pérez y Youssef serían los encargados de elaborar el juego de ataque, aunque también contaban con labores defensivas específicas, dado que el primero de ellos, Alex, cuenta con una envergadura que nos permite recuperar balones por alto.
El partido comenzó con cierto nerviosismo: no supimos ejecutar correctamente dos jugadas ensayadas a balón parado, teníamos la posesión durante la mayor parte del tiempo y el juego se desarrollaba en territorio rival. No obstante, éramos incapaces de ver portería, y nos costaba finalizar las jugadas. Álvaro Mateos y Mati desbordaban por sus costados, buscando la interacción con otros compañeros, pero el equipo no estaba totalmente coordinado: faltaba más comunicación, despertar un poco y marcar el ritmo del encuentro en lugar de adaptarnos a la velocidad del equipo rival —que era baja—.
Poco a poco fuimos generando ocasiones de peligro, pero seguíamos sin materializar ninguna de ellas. La defensa estaba ordenada con Nabor como principal organizador y con los laterales muy atentos a la hora de cerrar espacios para no dar opción por las bandas al Rayo de Alcobendas . Posiblemente nos faltó un poco de fiereza durante estos primeros minutos. Dominábamos, pero no nos imponíamos en los metros finales y en fútbol, el equipo que perdona demasiado, lo acaba pagando.
Llegado el minuto 30, un despeje de la defensa del Rayo de Alcobendas sobrevoló hasta el centro del campo. Tres de nuestros jugadores fueron a repeler el balón: Alexander, Nabor y Pablo Morales, que no se hablaron entre ellos y chocaron al intentar alejar el peligro con tan mala suerte de rechazar el balón hacia nuestra propia portería. El número 9 del conjunto visitante aprovechó este fallo de entendimiento para recoger el esférico e iniciar una veloz conducción que le llevó hasta el área de Aramburu, donde con suma facilidad batió al guardameta sin problema, instalando el 0-1 en el marcador.
Habíamos cometido un error tonto, un fallo que podíamos haber corregido si uno de nuestros defensas hubiera gritado "¡voy!" para avisar a los otros dos de que iba de cara para despejar el balón. Fuimos nosotros mismos quienes habilitamos perfectamente al atacante rival para que pudiera anotar. A pesar del enfado que teníamos en el campo y en el banquillo, sabíamos que quedaban muchos minutos por delante y no íbamos a rendir el partido en ningún momento.
Llegaba el descanso y con el la toma de decisiones para revertir la situación. Del sistema 1-4-1-4-1 pasamos al 1-4-4-2 y era la hora de dar minutos a otros futbolistas para oxigenar al equipo. Pablo Ordóñez que había sido suplente por haber salido de una lesión recientemente, se convirtió en la referencia del ataque del Infantil "D", mientras que Guillermo Sánchez ocuparía el centro del campo junto a Alejandro Pérez. En los siguientes minutos saldrían también Marcos, Jorge Ros e Iván Garea, jugadores que disputarían entre 25 y 30 minutos del encuentro y que iban a ayudarnos a sacar un resultado positivo.
En el minuto 3 de la segunda parte, Mati recogió un balón en el centro del campo y comenzó a correr hacia adelante. Fue perseguido por dos rivales, pero gracias a su destreza consiguió zafarse de ellos para entrar en el área. Una vez allí, recortó, disparó a portería, se llevó el rechace a su propio tiro y volvió a chutar, para que al segundo intento el balón se colase hasta el fondo de la red para establecer el empate momentáneo. Habíamos equilibrado el choque, todo volvía a empezar. 1-1.
El choque ganó en ritmo, la velocidad era más alta, pero sabíamos que íbamos a aguantar el tirón físico; nuestra forma de entrenar aún no es óptima, pero hemos dado especial importancia a la preparación física para llegar más fuertes y veloces al tramo final de cada partido, superando así al equipo contrario.
Pablo Ordoñez conseguía encontrar huecos y estaba permanentemente desmarcado. Gozó de dos ocasiones que no consiguió convertir, pero daba la sensación de que nuestro delantero podía cambiar el curso del partido en cualquier momento.
A veces, ponemos tanto entusiasmo que cometemos errores incomprensibles, y precisamente de este modo llegó el segundo tanto visitante: Iván Garea no estuvo pendiente de su marca, el jugador número 9, que recibió un pase diagonal hacia su banda, procedente del centro del campo, y no encontró oposición para dirigirse hacia nuestra portería. Ganó en velocidad a nuestra defensa y se plantó delante de Marcos, quien salió del área para tratar de desbaratar la acción, con la mala fortuna de que el propio portero perdió el contrabalón, se hizo daño y el jugador del Rayo de Alcobendas anotó a placer, con la portería totalmente vacía.
"¡Qué rabia! ¡Con lo bien que lo estábamos haciendo" —nos lamentábamos en el banquillo—. El 1-2 nos hizo mucho daño, casi más que el 0-1, pero no íbamos a ceder en nuestro empeño. Los laterales recibieron instrucciones para sumarse al ataque, mientras que pedí mayor movilidad a los dos delanteros para que pudieran colarse entre central y lateral.
Me dio la sensación de que llevábamos un ritmo más elevado que ellos, estábamos llegando en repetidas ocasiones y los defensas oponentes cortaban nuestra acciones con dureza, un exceso que el árbitro castigó con libres directos a nuestro favor, en posiciones cercanas al área. En una de estas ocasiones, en el minuto 53, Pablo Ordóñez fue el encargado de buscar el gol a balón parado. Nuestro número 22 —que hoy llevaba el 16 a la espalda al jugar con la segunda equipación— se inclinó ligeramente hacia adelante, inició una corta carrera, con pasos precisos, trazando una curva sobre el césped y acomodando la espalda para golpear al balón con precisión. Su lanzamiento de falta se elevó perfectamente y trazó una parábola que acabaría colándose cerca del larguero, introduciéndose en la portería para conseguir así el que sería el definitivo empate a 2.
El tanto fue muy celebrado por todos los jugadores del equipo, un gol muy merecido que, personalmente, me alegró de sobremanera ya que Pablo había sufrido mucho en las últimas semanas debido a la mencionada lesión que no le había permitido entrenarse al mismo ritmo que sus compañeros.
Durante los últimos compases del choque tuvimos más ocasiones que el contrincante, si bien es cierto que ellos tuvieron una oportunidad muy clara de marcar otro gol y que por suerte fue repelida por nuestra defensa. El partido murió con el CDF Tres Cantos volcado en ataque, generando peligro e intentando conseguir una victoria que habría sido épica si se hubiera producido. El árbitro señaló el final del partido después de que Pablo Ordóñez ejecutase otro libre directo, esta vez sin fortuna dado que el balón se marchó desviado por encima de la portería.
| Los jugadores celebraron el punto conseguido como si de una victoria se tratase. Hicieron un gran trabajo frente a un equipo más experimentado y con jugadores más mayores. |
Fue una pena que encajásemos dos goles por errores propios, pero cada enfrentamiento nos sirve para corregir y mejorar aspectos en los que todavía tenemos que insistir. Por el trabajo mostrado en el campo, por el nivel de intensidad y por el esfuerzo de los chicos , nos fuimos moderadamente satisfechos con el punto obtenido. Somos conscientes de que tenemos que mirar más por el nivel de juego que por el resultado, siempre es positivo comenzar la temporada con buenas sensaciones ante un equipo difícil y mayor que nosotros en cuanto a edad, pero lo cierto es que contamos con una obsesión generalizada por ser competitivos y vamos a ver hasta dónde somos capaces de llegar este curso.
Seguiremos esforzándonos. Muchas gracias por vuestro apoyo a este equipo.
Guillermo Carmena, entrenador
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